
Martes 8 de noviembre y Jueves 10 de noviembre de 2016 –
A las 18h en MediaLab-Prado (c/Alameda, 15, Atocha, Madrid)
El seminario constará de explicaciones teóricas, así como de actividades en las que se requiere la participación de los asistentes, para ello es necesario haber leído previamente el material de trabajo.
Si estás interesado puedes registrarte en el formulario. Hay 10 pazas disponibles.
Impartido por Javier de Rivera
Sesión 1 – Principales debates de la sociedad digital
Revision crítica del concepto de la tecnología y el modo en que comúnmente se asocia a la ideología del progreso y al crecimiento económico. Más allá de ser neutras expresiones del conocimiento científico, los artefactos tecnológicos tienen política, y es necesario poder analizarlas desde esa perspectiva. En esta sesión abordaremos cómo la política se expresa a través de la tecnología, así como las discusiones sociales más frecuentes respecto al uso de las nuevas tecnologías. Para la sesión, se recomienda reflexionar previamente sobre los conceptos de ciencia, tecnología y sociedad.
Sesión 2 – La socialización tecnológica y las instituciones virtuales
La popularización de estos espacios digitales está generando nuevas dinámicas sociales y afectando al modo en que nos relacionamos tanto a nivel interpersonal como social e institucional. Los servicios de redes sociales (SRS) y otras plataformas digitales funcionan como instituciones sociales que nos socializan en formas de entender el mundo y relacionarnos con los demás. En esta sesión abordaremos el estudio de estas instituciones virtuales desde un marco teórico sociológico: indagaremos sobre sus condiciones de posibilidad, su estructura y funcionamiento, y la forma de analizarlas.
Lecturas para sesión 1:
- Winner, L. (1984). La Ballena y el Reactor. Pag. 11-16. y Pag. 25-48
- Winner (2014) Facing the plague. Teknokultura 11(3)
Lecturas para sesión 2:
Opcional:
- Bourdieu (1984). Las formas del capital de Bourdieu
Apuntes colaborativos tomados por los alumnos en la sesión
Cuando se piensa en la tecnología, por lo general, se hace como si fuera algo neutro, sin connotaciones de ningún tipo. Los objetos tecnológicos están ahí, se usan para cumplir un determinado propósito y no se vuelven a usar hasta que se les necesita. Muchas de sus características pueden ser consideradas aleatorias, o al menos, sin ninguna intención mas allá que la de llevar a cabo una tarea. Sin embargo, una reflexión en profundidad acerca de sus implicaciones puede revelar que no existen las casualidades a la hora de diseñar elementos tecnológicos. A este respecto, Langdon Winner, profesor universitario y teórico de la tecnología, ofrece un ejemplo muy esclarecedor en su libro “La ballena y el reactor”. En los años 20, Robert Moses, urbanista considerado como el padre del Nueva York moderno, diseño unos puentes que conectaban la ciudad con las zonas de veraneo de Long Island. Los pasos elevados solo tenían tres metros de altura, algo que podría pasar desapercibido o ser entendido como una elección casual o sin importancia. El motivo era impedir el paso de los autobuses y que únicamente se pudiera acceder a aquella zona mediante un vehículo privado, excluyendo así a todas las clases populares, concretamente a los negros. De este modo, sin negar explícitamente el acceso a las personas que el no consideraba dignas de ese lugar, encontró la manera de impedírselo de una forma mucho más solapada.
La teoría de la “neutralidad de la tecnología” es un recurso para evitar un análisis en profundidad de las consecuencias de la implantación de determinadas tecnologías en la sociedad. A esto se añade que en los últimos siglos, desde la aparición de la máquina de vapor y la Revolución Industrial, y aún de forma más acentuada en las últimas décadas con la tremenda expansión de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), el ideal de progreso y modernidad se ha asociado irremediablemente al avance de la tecnología y al crecimiento económico. Si bien la tecnología siempre ha sido un aspecto fundamental en el desarrollo de la humanidad, en la sociedad actual ha ocupado un lugar central en nuestras vidas, hasta el punto de que casi todo lo que hacemos está mediado por algún dispositivo. Además, la codificación del lenguaje tecnológico dificulta su comprensión para la mayor parte de la sociedad, por lo que este tema queda excluido del del debate público y se pierde la capacidad de decidir sobre él.
A pesar de las implicaciones morales y éticas, dejar de entender a la tecnología como neutral no quiere decir que haya que juzgarlas como “buenas” o “malas”, una forma más adecuada de analizarlas podría ser como “flexibles” o “inflexibles”. Como flexibles, se entiende a aquellas que dan libertad al usuario para su utilización, mientras que las inflexibles vienen predeterminadas por su proveedor. Un ejemplo sería contraponer el software libre de GNU/Linux, que da la oportunidad de personalizarlo y modificarlo frente al software privativo de Apple, que no deja ninguna posibilidad de manipulación por parte del usuario. Elegir entre un tipo de tecnología puede basarse en criterios técnicos, como la eficiencia y la eficacia, y económicos, como la viabilidad o la rentabilidad. Sin embargo, también puede verse desde el punto de vista político, ya que afecta a toda la ciudadanía. Es importante tener en cuenta todos los aspectos porque unas determinadas formas de producción también condicionan unas determinadas formas de organización. La tecnología empleada en una central nuclear, por sus características intrínsecas, ha de ser autoritaria, jerárquica y centralizada para que pueda funcionar. Por el contrario, en el caso de la energía solar, puede dar lugar a formas de gestión más cooperativas y descentralizadas.
¿Qué es la tecnología?
A pesar de lo difuso del término, un intento de definición de la tecnología puede ser “la sistematización de los medios para lograr objetivos”. La técnica (teknos), entendida como habilidades y destrezas propias de un sujeto, sistematizada de modo que pueda ser reproducible, gracias a la acumulación de conocimiento (logos). En este sentido, la tecnología es la materialización del conocimiento en objetos a través de procedimientos científicos.
Mientras que la técnica está inscrita en el sujeto que la desarrolla, la tecnología, que es el objeto, está ex-crita en sistemas materiales. Es decir, la tecnología establece una conexión entre una persona (sujeto) y una máquina (objeto), y al mismo tiempo, con su evolución, se establece una distancia cada vez mayor entre ambos. Por ejemplo, una pistola separa a la persona de la experiencia de matar, o una lavadora separa de la experiencia de lavar. Únicamente es necesario apretar un gatillo o pulsar un botón, y sin saber necesariamente cómo funciona, se logra un objetivo.
Por lo general, el desarrollo de la tecnología ha seguido un proceso mediante el que un genio tiene una idea, inventa y fabrica una determinada tecnología y la aplica a la sociedad. El problema con este procedimiento es que no se puede saber si esa invención responde a una necesidad real de la sociedad o, por contra, crea unas nuevas que van ligadas a las propias características del artefacto. Un modelo que ponga a lo humano, lo social y lo concreto en el centro de este proceso debería seguir una línea en dirección contraria, es decir, en primer lugar debería realizarse un debate público en el que la ciudadanía exponga sus necesidades y a partir de ahí organizar modelos de creación de tecnologías que respondan específicamente a dichas necesidades.
Los social media
Para el estudio de los social media tomamos como referencia el libro de Robert W. Ghel “Reverse Engineering Social Media: Software, Culture and Political Economy in New Media Capitalism”, cuya reseña se puede encontrar en la bibliografía. En esta obra, su autor propone un método similar al mencionado anteriormente en el sentido de que utiliza la “ingeniería inversa” para analizar el software detrás de los social media. En lugar de realizar el análisis desde el diseño y creación de dichas tecnologías hasta el producto final se sigue una línea en el sentido contrario.
Para ello, analiza a los “socialbots”, un tipo de bot (programa informático cuyo software está diseñado para realizar tareas en lugar de los humanos). La diferencia radical con el resto de bots es que estos están diseñados para hacerse pasar por personas en los social media, para poder así recolectar información acerca de los usuarios. De esta forma es como hacen su negocio las grandes empresas dedicadas a los social media, como Facebook y Youtube. Los socialbots realizan una tarea indispensable ya que recopilan datos e información de los usuarios para poder venderla posteriormente a otras empresas que introducen publicidad personalizada y concreta para cada uno. Así introduce Ghel el concepto de “noopolítica”, es decir, la reproducción del poder a través de la mente (‘noos’ significa ‘mente’ en griego antiguo). Este término puede entenderse como una evolución del acuñado por Michel Foucault, “biopolítica”, mediante el cual no se obliga a la sociedad a hacer nada pero se generan unas condiciones en las que no se deja otra alternativa. Por lo tanto, el capitalismo ha evolucionado desde un control de la sociedad a través del cuerpo (bio) hacia un control a través de la mente. A las sociedades que funcionaban bajo el poder de la biopolítica Foucault las denominó “sociedades disciplinarias”, mientras que en esta evolución hacia el ‘noos’ las sociedades se han transformado en “sociedades de control”, según Gilles Deleuze. Para una información ampliada de este asunto se recomienda leer “Post-scriptum sobre las sociedades de control” de Deleuze.
Post-scriptum sobre las sociedades de control: http://polis.revues.org/5509
En este libro también se introduce el término “abstracción”, se hace una comparación entre la “abstracción real” que planteó Marx y la abstracción del software. Un ejemplo paradigmático para explicar el concepto de abstracción real es el dinero, ya que como tal no vale nada, su valor le es dado a través de una convención social, de las propias acciones de las personas que aceptan dárselo. Es una simplificación que permite y condiciona a la sociedad funcionar de una determinada manera, es algo ficticio e ideal pero que tiene efectos reales y materiales en la sociedad, ante lo que Marx afirmó: “los individuos están dominados por abstracciones, cuando antes solían depender unos de otros”. En lo que respecta al software, las abstracciones son simplificaciones que permiten que la mayoría de la sociedad pueda utilizarlo aún sin saber como funciona. En este sentido, las redes sociales son el máximo exponente de las abstracciones de software.
